Otro post dedicado a las marchas que sin duda apelan a la libertad de expresión y en ese sentido ¡que sigan las marchas!

Esta vez la hipocresía resulta más que evidente aunque imperceptible para los propios asistentes.

El tema, los animales una marcha “pro” en pro de los animales, con premisas como:

– No puede ser que una sociedad civilizada maltrate a un animal.
– No existen leyes que protejan a los animales del maltrato humano.
– El respeto con el que trates a los animales con ese mismo respeto te conducirás por la vida.
– Alguien que respeta a los animales es una persona íntegra.

y muchos más etcéteras.

Me detengo un momento a la reflexión y me resulta sumamente cómico. Primero que se preocupen por los animales cuando hay seres humanos (de su propio género) en condiciones deplorables pero no es “pro” realizar una marcha con ese tema.

Ahora si el gobierno no puede por medio de leyes parar el maltrato a las personas ¿qué podrá hacer por los animales? que no creo que les importen demasiado.

No se confundan esto no es una minimización del reino animal, solo una pregunta ¿qué calidad moral tienen los asistentes para organizar una marcha “pro” pro animales?

Para ilustrar más mi idea, hace un par de años estaba en una reunión de las tipicas mujeres estupidamente snobs que hablaban sobre la importancia de no comprar pieles de animales por el matrato que implica. Mi amiga y yo escuchabamos, – Yo vendí mis abrigos y no vuelvo a comprar nada, ¿sabes cuántos conejos se encesitan para un abrigo, cuántos zorros es una masacre! también las cremas de chinchilla tu sabes lo que sufren esos animalitos? después de como 2 horas de comentarios como ese mi amiga que no había dicho una sola palabra, remató con lo que dio fin a la conversación – Qué les puedo decir yo no consumo carne ni ningún producto de origen animal, tengo más de 20 años de ser vegetariana no podría respetarlos más…

La protesta más que ser un llamado a no golpear, abusar, explotar a los animales debería ser (en caso de que realmente tengan tanto “amor” por los animales) una invitación a cambiar las costumbres alimenticias.

Y en su marcha déjense de hipocresías y el que esté libre de pecado que tire la primer hamburguesa.

Anuncios