El día de hoy algunas personas como su servidor (loco o no, ¿qué se yo?) nos encontramos festejando uno de los nacimientos más importantes en la historia de la música: Paul McCartney llega a su 68 aniversario. Hace menos de un mes, deleitó al público mexicano con su presencia en dos magistrales conciertos, por lo que, a manera de festejo, dejo aquí un texto que escribí hace como una semana en alusión al evento. Gracias Paul, y muchas felicidades!

Hace un par de semanas llegó para mí el momento Clímax de mi año (bueno puede ser superado, pero solo por una cosa que veo algo difícil…), lo sabía y por supuesto que lo esperé con ansias.

Así pues, llegó el 27 de mayo, un día que decidí disfrutar desde el primer momento, y así fue. Con todo y que tuve trabajo, que me encontré con malas caras y malos humores, logré disfrutarlo como pocas veces en la vida, y ¿como no habría de hacerlo si Paul McCartney estaba de vuelta en México? Pocas son las personas que entienden en su totalidad el significado de ese día, porque muy pocas personas saben lo que fue para mi ver a un Beatle en vivo por 3ra y 4ta ocasión. Es por eso que necesitaba sacar estas palabras de mi… no busco entendimiento, simplemente es un agradecimiento a Paul, no más.

Me han tachado de loco y blasfemo al comparar esa experiencia con algo divino. No lo sé, cada quién tiene su concepción de lo divino, pero yo creo que si existe un paraíso y un Dios, debe estar lleno de la música más hermosa, y por supuesto varios conciertos de Lennon y Harrison a los que Dios se sienta plácidamente a escuchar por horas… y es que ellos, como grupo y solos, siempre fueron y han sido portadores de cierta magia o divinidad. No encuentro otra forma de explicar el maravilloso marco que representó la Luna el primer día de concierto.

El primer día fue simplemente mágico, no hay muchas palabras para definirlo… la luna llena, y mas de 50 mil voces cantando a coro. Intentar describir la sensación de presenciar un coro tan grande en el momento que sonaron las notas de Something, y más aún la emoción al ver las imágenes de George en un maravilloso y bien logrado homenaje… es imposible. Y ¿qué decir de Here Today? El amor hacia John Lennon en todo su esplendor, más de uno derramamos una que otra lágrima. Fues simplemente una noche redonda, desde los primeros acordes de Venus and Mars hasta las últimas notas de The End. ¿Momentos de clímax? Su entrada al escenario, las canciones ya mencionadas, Live and Let Die siempre maravillosa, Hey Jude y el gran coro al unísono y, por supuesto, Let ‘em in y nuestros encendedores al ritmo de la música…

La segunda noche llegó a niveles verdaderamente divinos. Me cumplió un par de sueños mi querido Paul, a mi parecer fue tan maravilloso como el primero. La entrega de este hombre a su público es única, no he visto a otro tan entregado, muchos se acercan pero no han logrado ese nivel. Nos regaló algunos cambios: And I Love Her fue maravillosa en vivo. Debo decir que ha sido la ocasión que más he disfrutado My Love, pudo ser mejor, pero se dio de buena forma, sin duda uno de los momentos más especiales en lo personal.

Grandes glorias de Beatles durante todo el concierto, un Paul divertido, y no se diga el público, repitiendo los encendedores, cantando al unísono y entonces… llegó la lluvia. Fue algo divino pues de que otra forma explicar el hecho de que la lluvia tomó poder justo en el momento que entonábamos Give Peace a Chance, John comunicándonos un mensaje de paz y amor, ¿hay más? no debería… pero no solo fue ese momento, a partir de ahí, la lluvia se calmó cada que Paul hablaba con su público, y a cada canción tomaba fuerza ¿coincidencia? Además tuvo momentos cumbre: Live and Let Die, Get Back, Hey Jude, Helter Skelter hasta The end… la lluvia a todo lo que da y la explosión de emociones entre la gente. Serán los conciertos que más recuerde por sobre el 2002 y 1993…

Sin duda Paul McCartney es más que un músico, es un Beatle y eso es algo más grande que muchas cosas. Logra transmitir emociones que son difíciles de explicar, trae a nosotros un mensaje de Paz y Amor, y algo muy importante: al menos por 2 días, a mi, me trajo esperanza, eso que muchos hemos perdido… sentirlo de nuevo ha sido impresionante. ¿Qué más puedo decir? Paul, eres un grande y llegaste a México a encender una luz que en muchos de nosotros se había apagado, una luz fuerte o débil pero que al final lograste encender de nuevo… Gracias Paul, gracias por los recuerdos, las emociones, los sentimientos, las enseñanzas y la alegría de toda una vida, gracias por regalarme esos grandes momentos de felicidad que llegaron tan inesperadamente pero que disfruté al máximo… See you next Time!!!

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