El fin de semana pinta como cualquier otro, sin plan seguro, sin actividades algo llamativas, días vacíos y aburridos como cualquier otro…

Resiento el cansancio de la semana, de un aceptable juego de fútbol; lo pienso una, dos y hasta tres veces antes de despertar (previo desvelo aparentemente innecesaro). ¿Por qué hacerlo si me encuentro sumergido en un sueño reconfortante? El eterno problema de los sueños: el despertar, es inevitable. Finalmente, no puedo evitarlo más y despierto a la realidad… Es casi medio día y agradezco al menos una alegría al iniciar el día: un angelito me visita con un beso en la mejilla y el mensaje de que el almuerzo esta listo. Su sonrisa me ha puesto de buen humor… Pronto reviso los resultados del mundial (no puedo evitar ser presa de este evento mediático) caliento mis alimentos, me dispongo a ver el próximo partido y el día transcurre sin mayores “emociones”.

Epoca de “grandes” estrenos en el cine, por lo que decido ir a ver esa película que me recordará momentos de antaño, tal vez me divierta como niño… El camino resulta interesante, una nueva “aventura” al volante, la música ayuda a concentrarme y una tenue lluvia cae en las calles ¿un reflejo del alma…?

Llegamos al destino, la clásica fila enorme de gente me aguarda. Frente a la dulcería no me puedo negar palomitas, refresco y el clásico helado, sigo siendo hombre de tradiciones… Al fin entro a la sala, carente de la emoción de antaño, y comienzo el ritual: helado para los trailers (siempre interesantes)  y palomitas (con extra mantequilla) apenas comienza la película… Casi dos horas con algunas risas, nostalgia… Miro a los lados y, a pesar de la compañía de un par de hermanos y de la sala repleta, el asiento a mi lado… se encuentra vacío. La salida no es muy diferente: mucha gente, algunas sonrisas, basura por aquí y por allá… Es momento de ir a casa…

La noche transcurre normalmente, nuevamente me sumerjo en un sueño profundo y muy agradable ¿es normal que no sea nada relacionado con la película pero, a la vez, que tenga tanto que ver? Es hora de despertar y el día se repite: almuerzo, fútbol, tareas hogareñas, comida… Decido intentarlo de nuevo, no puedo negarme a un filme que he esperado tanto tiempo, tal vez esta ocasión sea diferente…

Esta vez será algo de acción y violencia sin sentido, pero muy divertido, ese humor negro que tanto me gusta. La sala ahora esta casi vacía, tal vez la atmósfera resulte algo más agradable; repito el ritual (para algunos extraño o hasta incomprendido) esperando, ingenuamente (esta maldita ingenuidad que a veces aflora de nuevo), que sea mejor que el día anterior. En compañía de dos hermanos disfruto la función y, sin embargo, el asiento a mi lado sigue vacío… Ya no me sorprende…

“Contempla el cielo y cuenta las estrellas si puedes hacerlo” – Génesis 15:5

¿Alguien lo ha intentado?

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