El día de hoy, me permito comenzar con una frase por demás trillada: “hoy es MARTES 13…”, ¿miedo? ¿precaución?… Mucha gente a lo largo de días como hoy atraviesa por esas etapas, sin embargo, intentaré tomar otro sentido al tan temido día.

Sin duda, lo más representativo para muchas culturas es el 13, el número al cual hay que temer. Diversos son los mitos y leyendas que lo ubican como tal, me referiré a dos puntos de vista en particular intentando ofrecer una interpretación diferente.

Por una parte, tenemos el tarot. El tarot nos ofrece como su arcano número XIII, a la representación de la muerte, el arcano sin nombre. La interpretación suele ser de desastre, cambio (muy probablemente malo), un mal augurio. Sin embargo, Alejandro Jodorowsky nos ofrece un punto de vista que me parece por demás interesante, lo mira como el arcano de la evolución, del cambio, pero no cualquier cambio, nos habla de un cambio a nivel espiritual. A mi parecer resulta una visión muy inteligente, hablar de un cambio espiritual nos lleva a conocer algo de lo que no teníamos consciencia pura, algo que parecía inalcanzable o impensable en algún momento, algo más allá de la realidad palpable. Jodorowsky nos habla también de una posible interpretación que Cristo ante el citado arcano: Cristo no se inmuta ni le ofrece un valor ¿por qué? Porque el mismo representa la evolución, lo cual me lleva al siguiente punto.

Arcano XIII

Creyentes de la religión cristiana han señalado este número en referencia a la cantidad de sujetos presentes en la denominada última cena, suceso tras el cual acontece la muerte de Cristo. Pero ¿por qué fue esto algo malo? Finalmente, su misión era la de transmitir un mensaje y culminar con su muerte dicha encomienda. ¿Es entonces el 13 un número malo en este suceso? Mi opinión es que no, dada la visión de Jodorowsky, Cristo sabía entonces que al ser el “invitado” número 13 a esa cena (del 1 al 12 corresponde a sus apóstoles, puesto que Él no representaba el principio sino el todo) le correspondería la responsabilidad de generar un cambio, una evolución. Cristo lo entendía y lo sabía así, y con su resurrección se da muestra de la evolución que Él representa, la evolución misma, el cambio a nivel espiritual al que nos insta a llegar.

¿Descabellado? tal vez, pero al final, resulta una interpretación que me parece en extremo llena de sabiduría, sabiduría a la que a muchos nos cuesta o nos costará mucho trabajo llegar. ¿Es entonces el 13 tan malo como se dice? No lo creo, es sólo un símbolo más del cambio que debemos sufrir como seres humanos pertenecientes a una consciencia universal ya tal vez hasta divina. En lo personal, no se si pueda alcanzarla, pero sin duda, el 13 al menos el día de hoy ha “servido” para recibir una muy buena noticia, así que no hay que temerle, sino tomarlo como un elemento más de la vida y tal vez, si llegamos a ese punto, concederle la importancia que puede representar y crearemos o forjaremos una verdadera evolución.

“Escucha más a tu intuición que a tu razón. Las palabras forjan la realidad pero no la son.”

– Alejandro Jodorowsky

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