¿Alguien habrá pensado que más que un bicentenario debió ser tricentenario? Agreguémosle entonces los Cien años de la Universidad de México.

La Máxima Casa de Estudios se consolida este 2010 sobre las bases que dejan 100 años de historia. Cien años que nos hablan de raíces, de herencia cultural, de colonización; no olvidemos los orígenes de nuestra Universidad como iniciativa del clero, la fundación de colegios y cátedrás  pensadas y auspiciadas por la colonia. Nuestra universidad se concibe entonces como el fruto tangible de la mezcla de dos culturas, la conquista de la lengua y los intelectos.

Celebrar su existencia, su historia, el presente y el futuro que se unen en un objetivo atemporal.

Cien años de ciencia, investigación, arte, esperanza, resistencia, análisis, cuestionamientos, laicismo,ética, compromiso, calidad, formación, tantos y tantos etcéteras.

El orgullo de México y de los que somos universitarios. Orgullo que embarga formar parte de la historia en sus cátedras, en los pasillos, en las facultades, en las bibliotecas, en los espacios abiertos uno se hace universitario y vive universitario dentro y fuera de la Universidad.

Mi vida que pudo haber sido muchas, no pudo tomar más sentido que hace ya algunos años en la preparatoria de la UNAM – puerta de entrada a manera de iceberg de lo que somos-. En el momento preciso en que se modela la personalidad , se nos arma de conciencia social , de realidades entendidas, de crítica, en una palabra de valores universitarios.

No somos los mismos entonces y no podremos serlo porque ser universitario es de esas experiencias que te cambia la vida . Somos la Universidad desde el rector, el consejo técnico, las facultades, los institutos, los escuelas de extensión, las preparatorias, los museos, los investigadores, los profesores, los alumnos, el equipo de futbol, los exalumnos. Somos la Universidad con nuestra historia, con nuestros fracasos, nuestros éxitos que son muchos, nuestras debilidades y fortalezas.

¡Que suenen las campanas de júbilo, que resuene el suelo que pisa un universitario, que por nuestra raza siga hablando el espiritu uno y mil centenarios más!

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